Somos lo que pensamos

Todo lo que representemos en nuestro pensamiento y emociones se manifestará en nuestra vida.

Nuestro cerebro funciona con imágenes, de forma que todo aquello en lo que ocupemos nuestra atención, nos lo encontraremos en nuestro camino. Nuestra mente, nuestra energía, encontrará la forma de llegar a ello, aunque la intención original fuera alejarnos, esto es, por ejemplo, no quiero tener enfermedad, no es adecuado, sería más bien, pensar en positivo, quiero tener salud.

Cuando lo que pretendemos tiene que ver con la actitud de los demás hacia nosotros, debemos comenzaraceptándonos a nosotros mismos, siendo capaces de tolerar nuestra propia soledad, y escuchando lo que nuestro interior tiene que decirnos, y también siendo selectivos con las ideas que cruzan nuestra mente, debemos aprender a navegar en un mar de inseguridades, y llevar nuestro pensamiento dirigido a donde nosotros intencionalmente decidamos.

Aquí viene a colación un aspecto interesante de la inteligencia emocional, cundo nos preguntamos dónde está el espejo que nos dice qué mensajes verbales y no verbales, conscientes y no conscientes, estamos emitiendo a nuestro entorno. La respuesta es que cómo nos tratan los demás es reflejo de cómo nosotros los tratamos. El comportamiento es adaptativo siempre, por ello, si queremos comprender cómo nos perciben otros, debemos prestar atención a cómo es la relación de ellos hacia nosotros.

Y relacionado con esto, está el cómo proyectamos en los demás los aspectos de nosotros mismos que no nos gustan demasiado. Si queremos averiguar qué nos desagrada de nuestro interior, basta con explicitar con qué criticamos a los otros, y ahí estará la raíz de nuestro descontento. Si nos trabajamos a nosotros mismos, entonces aprenderemos a aceptarnos mejor, y ello se transmitirá a los demás, generando una mayor aceptaciónpor su parte.

Gran parte de nuestras necesidades no las tenemos priorizadas, y lo fundamental es aprender a querernos a nosotros mismos, a respetarnos porque así podremos amar a los demás. Si queremos que las relaciones funcionen, deberemos enfocarnos en lo que más nos atrae de la otra persona. Así, podemos modificar el tipo de relación reconociendo lo que valoramos de los otros. En tanto que cada uno de nosotros creamos nuestroscriterios para percibir la felicidad, está en nuestra mano crearla, por lo tanto somos responsables de nuestra propia felicidad.

Nuestra mente repercute sobre nuestra salud, hasta tal punto, que podemos sanar, tal y como demuestran losmedicamentos placebo. Una posible forma de definir las enfermedades es que somatizamos en nuestro cuerpo nuestras carencias emocionales. De este modo, las patologías pueden entenderse como llamadas de atenciónpara que recuperemos la perspectiva, y comprendamos que debemos prestarnos atención.

28 julio, 2016

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